Salida rápida

No era demasiado tarde

Naomi tomó la flor que le ofreció nuestro equipo de LIFEHOUSE afuera de la clínica en Fresno, y de todos modos entró. Cuando volvió a salir, alguien seguía ahí. En la puerta de al lado, en LIFEHOUSE, contó la verdad que traía cargando. Ya había tomado la pastilla abortiva, y seguía embarazada.

Ilustración en acuarela de una joven embarazada con una flor en la mano, recibida en el centro LIFEHOUSE por una integrante del equipo.

La mayoría de la gente puede nombrar un momento que creía ya decidido. Una puerta que parecía cerrada. Una decisión que parecía final. Lo que pasa después muchas veces depende de si hay alguien cerca cuando llega la duda.

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En una tarde cualquiera, afuera de la clínica de Planned Parenthood en Fresno, una joven estaba parada en la banqueta, dudando. Una integrante de nuestro equipo de LIFEHOUSE la vio y le ofreció una flor.

La tomó.

Platicaron unos minutos. Sus palabras salían enredadas, su historia cambiaba mientras la contaba, como pasa cuando alguien tiene miedo. Luego le dio las gracias, se dio la vuelta y entró.

Ahí pudo haber terminado todo. Pero no.

Cuando Naomi volvió a salir, otra integrante del equipo la estaba esperando en la banqueta. Platicaron. Y entonces Naomi hizo algo más valiente de lo que suena: aceptó caminar a la puerta de al lado, entrar a LIFEHOUSE, y seguir platicando.

Ahí fue donde le contó al equipo la verdad que traía cargando.

Ya había tomado la pastilla abortiva.

Y seguía embarazada.

Ya había tomado la pastilla abortiva. Seguía embarazada. Y eligió a su hija.

Sentada en LIFEHOUSE, con personas que no la estaban apurando a nada, Naomi tomó una nueva decisión. No iba a terminar lo que había empezado esa mañana. Iba a tener a su bebé.

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Meses después, Naomi regresó. La mujer que se había quedado congelada en esa banqueta ya no estaba. En su lugar había una futura mamá, sonriendo, esperando a una niña, y feliz de poder conocerla pronto.

Los meses de en medio no los pasó sola. Naomi visitó el Pregnancy Care Center, donde se confirmó su embarazo. Se conectó con Catholic Charities y otras organizaciones locales, construyendo una verdadera red de apoyo para ella y su hija. LIFEHOUSE le pasó ropa de maternidad y la conectó con oportunidades de trabajo para que pudiera prepararse para la vida que les espera.

Nada de esto pasó con bombo y platillo. Una flor. Una plática. Un local en la puerta de al lado con las luces prendidas. Esa fue la diferencia entre una historia que terminaba esa tarde y una niñita que viene en camino.

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Puede que tú nunca pises esa banqueta. Probablemente nunca conozcas a Naomi, y nunca sabrás el momento exacto en que tu apoyo importó más. Pero la flor que le ofrecieron, la integrante del equipo que la esperaba cuando volvió a salir, la puerta abierta de LIFEHOUSE: tu generosidad puso cada una de esas cosas en su lugar antes de que Naomi las necesitara.

Alguien más va a estar en esa banqueta esta semana, segura de que ya es demasiado tarde. Tu donativo a Right to Life of Central California mantiene a LIFEHOUSE ahí, en la puerta de al lado, listo para demostrar lo contrario.

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