El mensaje que casi no se mandó
Eva conoció a nuestro equipo de LIFEHOUSE en el estacionamiento de Planned Parenthood, adonde había llegado por la pastilla abortiva. Ese día se fue en su carro, y luego dejó de contestar. Un mensaje de texto más, mandado en un fin de semana tranquilo, es la razón por la que nunca regresó.
Salvar una vida no siempre se ve como salvar una vida. A veces se ve como un mensaje más, mandado en un fin de semana tranquilo, cuando la otra persona lleva días sin contestar.
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Eva estaba en el estacionamiento de Planned Parenthood cuando conoció a nuestro equipo de LIFEHOUSE. Había llegado por la pastilla abortiva. Nuestro equipo le ofreció una flor. Se quedó a platicar, e intercambió números con nuestra coordinadora. Todavía pensaba entrar. Pero antes de hacerlo, se subió a su carro. Y se fue. Nuestro equipo le mandó un texto para saber de ella. ¿Qué había pasado? Había cambiado de opinión. No había entrado.
Ese fin de semana salieron unos cuantos mensajes más. Palabras de ánimo. Un recordatorio de que alguien seguía del otro lado del teléfono. Eva no contestó. En este trabajo, el silencio casi siempre significa una de dos cosas. O la mujer eligió la vida y siguió adelante, o cambió de opinión y regresó a la clínica. Nuestro equipo ha aprendido, dolorosamente, que muchas veces el silencio significa lo segundo.
En cada seguimiento llega un momento en que lo más fácil es parar. Darle al silencio su peso. Suponer que pasó lo peor y dejarlo así.
Un mensaje. Una respuesta. Una vida que casi no fue.
Nuestro equipo no paró. Salió un mensaje más. Esta vez, Eva contestó. “Qué bueno que me seguiste mandando mensajes. Tenía otra cita. Iba a regresar. Tu mensaje es la razón por la que no lo hice.”
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Puede que nunca conozcas a Eva. Puede que nunca veas su cara cuando le llegó ese texto, ni sepas qué tarde fue, ni qué estaba haciendo cuando decidió quedarse en casa.
Pero que no te quede duda. Tu apoyo es exactamente lo que mantuvo el teléfono de nuestra coordinadora en su mano un fin de semana tranquilo, cuando mandar un mensaje más se sentía como mandarlo al vacío. La banqueta. El teléfono. El equipo que no deja de buscar a nadie.