Artículos de opinión · John Gerardi · 5 de julio de 2023
La gran mentira de la Proposición 1
La Proposición 1 de 2022 se les vendió a los votantes de California como algo moderado y de sentido común. Sus promotores presentaron la iniciativa electoral como una respuesta razonable a la anulación de Roe v. Wade, una enmienda a la Constitución estatal para proteger el aborto legal en California.
Pero los votantes recibieron más de lo que esperaban. El lenguaje increíblemente amplio de la Prop 1 pudo haber legalizado los abortos del tercer trimestre, brutales e impopulares, sin ninguna limitación legal. Ahora que están abriendo en el estado nuevas clínicas de aborto “de todos los trimestres”, los funcionarios públicos que defendieron la supuesta moderación de la Prop 1 les deben una explicación a los votantes.
La ley de aborto de California estaba en el Código de Salud y Seguridad, que permitía el aborto legal hasta el punto de la “viabilidad” fetal. Este es el momento en que el feto ya puede sobrevivir si nace, aproximadamente entre las semanas 22 y 25 de un embarazo de 40 semanas. Después de la viabilidad, el aborto solo era legal cuando el embarazo ponía en riesgo la vida o la salud de la madre, según el criterio de un proveedor de salud.
Pero la Proposición 1, como señalaron sus críticos, no mencionaba ninguna de estas disposiciones específicas. Prohibía cualquier acción del estado que “negara o interfiriera” con el “derecho fundamental a elegir tener un aborto”. El texto de la Prop 1 no incluía ninguna condición sobre la viabilidad fetal, la salud de la madre, el criterio del médico ni ningún otro factor. Sin esas condiciones, los opositores de la Prop 1 concluyeron, con razón, que la iniciativa legalizaría los polémicos abortos del tercer trimestre sin ninguna restricción.
Hasta los mismos promotores de la Prop 1 se contradecían entre sí en este punto. Toni Atkins, líder de los demócratas en el Senado estatal y una de las coautoras de la Prop 1, afirmó una y otra vez que la iniciativa no legalizaría el aborto del tercer trimestre ni cambiaría en nada la ley de aborto de California. La mayoría de los funcionarios electos que promovían la Prop 1 repetían esa misma línea del partido.
Sin embargo, la Dra. Pratima Gupta, una médica de San Diego que ayudó a redactar la ley, afirmó explícitamente que la “viabilidad” se dejó fuera del texto de la Proposición 1 a propósito. Así lo declaró a KQED en San Francisco como parte de un reportaje más amplio sobre el concepto de viabilidad fetal, al que cada vez más médicos como ella se oponen por su supuesta falta de claridad. Está claro que, dentro de la comunidad médica y de políticas públicas a favor del aborto, eliminar las restricciones de viabilidad era una meta que perseguir, y Gupta veía el lenguaje de la Prop 1 como un paso hacia esa meta.
Los médicos pueden señalar, con razón, que la “viabilidad” no es un término muy concreto en el contexto médico, pero por décadas ha cumplido una función ética y de política pública muy importante. La “viabilidad” indica la presencia de un organismo humano que está vivo y completamente desarrollado dentro del vientre, indistinguible de los pequeños ciudadanos americanos que reciben cuidado y protección en las unidades de cuidados intensivos neonatales (NICU) por todo el país.
La única diferencia entre un bebé “viable” en el vientre y un bebé prematuro es el lugar donde se encuentra. Matar a seres humanos tan completamente desarrollados sería una barbaridad, y por eso eliminar la restricción de la “viabilidad” es algo peligroso e imprudente.
No es ningún misterio por qué hay una desconexión entre Gupta y Atkins, entre la activista y la legisladora. La senadora Atkins es una política astuta que sabe que solo el 13% de los californianos apoya los abortos del tercer trimestre. Tenía un incentivo obvio para presentar la Prop 1 como algo moderado y, por lo tanto, más atractivo para los votantes.
Es posible que Atkins y otros promotores de la Prop 1 estuvieran tratando de meter a escondidas un régimen radical y nuevo de aborto en la Constitución de California, disfrazado de moderación. Un reportaje del Wall Street Journal indica que el personal del gobernador Newsom les pidió a los autores de la Prop 1 que incluyeran lenguaje explícito para limitar los abortos tardíos, pero los autores se negaron. ¿Por qué se opondrían los autores a ese lenguaje, si lo único que querían era reafirmar la ley que ya existía?
Más allá de lo que Atkins dijo en su momento, parece que la visión que la Dra. Gupta tenía de la Prop 1 se está volviendo realidad. En los días previos a la aprobación de la Prop 1, una entidad de aborto con sede en Washington, D.C. llamada DuPont Clinic anunció que abriría sus puertas en Los Ángeles, presentándose como una clínica de aborto “de todos los trimestres”. Se anuncia ofreciendo abortos del tercer trimestre sin mencionar que se necesite un médico que verifique que el embarazo pone en riesgo la salud de la madre. Politico señaló hace poco que DuPont se beneficiaría de un programa estatal de $20 millones para abrir nuevas clínicas de aborto en Los Ángeles.
Si Atkins y los demás promotores de la Prop 1 no estaban mintiendo, este sería el momento de demostrarlo. ¿Van a examinar los funcionarios de California la apertura de una clínica como DuPont y los fondos públicos que recibe? ¿O será que Atkins y los demás promotores de la Prop 1 simplemente engañaron a los votantes de California para que adoptaran un régimen radical y nuevo de ley de aborto? Los votantes merecen una respuesta.