Elección 2020: resultados en la política del aborto
Los resultados de la elección 2020 en la política del aborto
Mira el resumen rápido en video de John Gerardi aquí.
Cada elección presidencial puede tener un gran impacto en la política del aborto a nivel estatal y nacional, y la del 2020 no fue la excepción. Las diferencias entre Joe Biden y Donald Trump en el tema del aborto difícilmente podían ser más marcadas. ¿Cómo afecta la elección del 2020 al aborto en todo el país? Este es nuestro análisis:
Los resultados tal como están ahora
Al momento de escribir esto, algunos de los resultados de la elección del 2020 todavía están en disputa. Aunque lo más probable es que Joe Biden sea el próximo presidente, existe una posibilidad sumamente remota de que los resultados cambien, si Donald Trump llegara a ganar Pennsylvania y dos estados más mediante una combinación de demandas por supuesto fraude electoral y recuentos auditados. Los demócratas mantendrán el control de la Cámara de Representantes, pero con una mayoría increíblemente pequeña y una bancada dividida entre ultraizquierdistas y liberales pragmáticos. Lo más probable es que los republicanos mantengan el control del Senado después de las elecciones de desempate del 5 de enero por los dos escaños de Georgia, aunque es posible que, si los demócratas ganan ambos escaños, alcancen una mayoría técnica en el Senado con un empate de 50-50 y Kamala Harris como voto de desempate. Si los republicanos ganan un escaño, como es probable, tendrán una mayoría de 51-49; si ganan los dos, será de 52-48. Para efectos de este artículo, vamos a suponer estos resultados: Joe Biden como presidente, control demócrata estrecho de la Cámara y control republicano estrecho del Senado.
Legislación proaborto
Durante todo el otoño, la mayoría de las encuestas indicaban que Joe Biden lograría una victoria dominante y que traería consigo amplias mayorías demócratas en la Cámara y el Senado. A los provida nos preocupaba que, si esas encuestas eran correctas, se diera un escenario catastrófico de enormes victorias legislativas a favor del aborto.
Esas encuestas estaban equivocadas. El triunfo del señor Biden fue, si acaso, estrecho, y no trajo el tipo de arrastre para los candidatos del resto de la boleta que suele verse con una victoria presidencial dominante. De hecho, los republicanos conservaron su mayoría en el Senado y ganaron escaños en la Cámara, quedando en excelente posición para recuperar la Cámara en las elecciones del 2022. Como resultado, es poco probable que alguna de las grandes leyes sobre el aborto que favorecen los demócratas se apruebe durante los próximos cuatro años de una administración de Biden. Estas son esas prioridades legislativas:
- El filibusterismo se mantiene: Para lograr cualquiera de sus prioridades legislativas más ambiciosas, en la política del aborto o en lo demás, los demócratas primero necesitaban abolir la regla del filibusterismo en el Senado. El filibusterismo es una regla interna del Senado, de larga tradición, que exige 60 de 100 votos para avanzar la mayoría de las leyes no presupuestarias, en lugar de una mayoría simple. Lleva más de un siglo en vigor, y ambos partidos la han usado agresivamente para bloquear leyes radicales cuando están en minoría. Sin embargo, los activistas liberales, ansiosos de victorias, presionaron durante todo el otoño a los senadores demócratas para que abolieran el procedimiento y así alcanzar varias metas de política sin interferencia republicana.
Será imposible que los demócratas eliminen este procedimiento. Lo más probable es que los republicanos mantengan la mayoría en el Senado y se nieguen siquiera a considerar una propuesta para eliminar el filibusterismo. Aun si los demócratas lograran una mayoría técnica de 50-50, al menos dos demócratas, Dianne Feinstein de California y Joe Manchin de West Virginia, ya han declarado públicamente que se oponen a abolir el filibusterismo. - Sin ley federal de aborto: Con el filibusterismo todavía en pie, los demócratas no pueden lograr una de sus principales metas de política: una ley federal que codifique Roe v. Wade. El aborto es legal actualmente en todo el país en gran parte por decisiones de la Corte Suprema como Roe v. Wade, Doe v. Bolton y Planned Parenthood v. Casey, que pretenden garantizar el aborto como un derecho que emana de la Constitución. Sin embargo, a los defensores del aborto les preocupa que esas decisiones puedan ser revocadas por una Corte Suprema que actualmente tiene seis jueces nombrados por republicanos, sobre todo con Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett reemplazando a Anthony Kennedy y Ruth Bader Ginsburg, conocidos partidarios del aborto. Si eso pasara, cada estado podría decidir por sí mismo sobre la legalidad del aborto, y varios estados estarían dispuestos a restringir el aborto drásticamente.
Con una simple ley que promulgara las disposiciones principales de Roe v. Wade y Doe v. Bolton, con mayorías en la Cámara y el Senado, y la firma del presidente, los defensores del aborto podrían garantizar el aborto legal durante los nueve meses del embarazo y por cualquier razón en todo el país, dejando sin efecto cualquier revocación de Roe por parte de la Corte Suprema. Además, una ley así podría barrer con la mayoría de las leyes provida que las legislaturas estatales han aprobado en todo el país desde principios de los años noventa: políticas como la notificación o el consentimiento de los padres antes del aborto de una menor, regulaciones de salud y seguridad para las clínicas de aborto, periodos de espera de 24 horas, requisitos de consentimiento informado antes del aborto como los ultrasonidos, y más. Sin los votos necesarios para acabar con el filibusterismo del Senado, esta legislación no se aprobará. Incluso en la Cámara, los demócratas dudarán en votar por una ley tan controvertida con una mayoría tan estrecha y vulnerable. - Revisión federal de las leyes estatales de aborto: Durante su campaña en la primaria demócrata, Kamala Harris también propuso una pieza de legislación federal para impedir que los gobiernos estatales aprueben leyes provida. Su propuesta le daría al Departamento de Justicia federal la facultad de “examinar” una ley estatal propuesta para revisar su constitucionalidad antes de que entrara en vigor. Esto le daría al gobierno federal una especie de poder de veto sobre la legislación estatal, de una manera asfixiante. De nuevo, sin abolir el filibusterismo o sin una mayoría en el Senado, esta propuesta será imposible de aprobar.
- Ampliar las cortes a la fuerza: La propuesta legislativa más radical del lado proaborto fue la idea de “empacar” (court packing) la Corte Suprema y las cortes federales inferiores. Aunque la Corte Suprema ha tenido 9 asientos durante 150 años, ese número no lo dicta la Constitución. Una simple ley aprobada por el Congreso y firmada por el presidente podría cambiar ese número. “Empacar” la corte se refiere a la idea de ampliar el número de asientos para lograr cierto resultado ideológico. Varios demócratas han propuesto agregar cuatro asientos a la Corte y permitir que Biden los llene todos, dándoles a los jueces nombrados por demócratas una mayoría liberal de 7-6, en lugar de la mayoría actual de 6-3 de jueces nombrados por republicanos. Kamala Harris y otros también han respaldado la idea más amplia de una “reforma de las cortes”, como ella la llama, creando nuevos asientos en las cortes federales inferiores para permitir que los demócratas llenen el poder judicial federal con nombramientos de Biden.
Esta propuesta está condenada no solo por el filibusterismo, sino también porque los demócratas más pragmáticos quizá no voten por ella. Tanto la senadora Feinstein como el senador Manchin han declarado públicamente que se oponen a ampliar la Corte, y otros demócratas podrían pensar igual. El propio Joe Biden hizo campaña en contra de la propuesta en 2019, y nunca la respaldó sin reservas en ningún momento de la campaña. La sola idea de ampliar las cortes a la fuerza es enormemente impopular en las encuestas nacionales. Con su estrecha mayoría en la Cámara, los demócratas tendrán miedo de votar por propuestas tan radicales y poner en riesgo a sus miembros, que podrían perder sus asientos en 2022, cuando los republicanos podrían estar listos para tomar la Cámara. - Hyde sobrevive: La Enmienda Hyde es una cláusula que se añade cada año al presupuesto federal. Especifica que ningún dólar federal puede financiar directamente el aborto en programas federales de salud como Medicaid. Al restringir ese financiamiento, es probable que la Enmienda Hyde haya salvado la vida de millones de niños no nacidos desde su promulgación original en 1976. Los demócratas han hecho de la abolición de la Enmienda Hyde una prioridad en su plataforma de partido. Hasta el señor Biden, que apoyó la Enmienda Hyde durante toda su carrera en el Senado y como vicepresidente, cambió de postura en 2019 para favorecer su abolición, a petición de los activistas proaborto. Con los republicanos controlando el Senado, lo más probable es que Biden y Pelosi tengan que ceder en la Enmienda Hyde para conseguir el apoyo republicano y aprobar cualquier presupuesto federal.
Acción ejecutiva
Hay varias áreas de acción ejecutiva donde, por desgracia, es probable que el señor Biden logre resultados desastrosos para financiar y extender el aborto legalizado. En estas áreas, las fuerzas provida poco pueden hacer para detenerlo.
- Financiamiento del aborto: Hay varias maneras en que una administración de Biden puede financiar el aborto. Primero, puede hacerlo revirtiendo la Política de la Ciudad de México. Esta política fue adoptada por el presidente Reagan y por cada presidente republicano desde entonces, y corta todo el financiamiento federal a las ONG extranjeras que promueven el aborto como método de control natal. Uno de los principales beneficiarios de este cambio será Planned Parenthood International. Planned Parenthood también podría ver restaurado su financiamiento a través del programa Title X, revirtiendo una política de la administración Trump que le cortó aproximadamente 60 millones de dólares al año al gigante del aborto. Biden también podría restablecer las políticas de la era de Obama que financiaban la investigación con muestras de tejido fetal proveniente de fetos abortados. Por desgracia, el presidente Trump nunca revocó las reglas de la era de Obama que financian la investigación con células madre que destruye embriones, así que esas políticas seguirán intactas.
- Demandar a monjas: Después de que una decisión de la Corte Suprema les dio un breve respiro en junio pasado, el señor Biden prometió renovar las demandas contra las Little Sisters of the Poor, una orden de monjas católicas, y otras organizaciones religiosas sin fines de lucro en situación similar que se resisten a las regulaciones del HHS de la era de Obama, las cuales exigen que los empleadores cubran anticonceptivos abortivos en los planes de seguro médico que ofrecen a sus empleados. Es probable que este ataque a la libertad religiosa se detenga en las cortes, y será interesante ver cómo aborda este problema la Corte Suprema recién conformada con Amy Coney Barrett.
- Desregular el aborto con “medicamentos”: Quizá el cambio más significativo que el señor Biden puede hacerle a la cultura del aborto legalizado en Estados Unidos será la desregulación, por parte de la FDA, de la pastilla abortiva, también conocida como mifepristona o RU-486. El “aborto con medicamentos” se está convirtiendo rápidamente en el método más común para realizar abortos. Es un proceso de dos pasos en el que una mujer, dentro de las primeras 10 semanas de embarazo, ingiere mifepristona en el contexto de una clínica. Este medicamento le corta el suministro de alimento al feto, lo que provoca su muerte. Uno o dos días después, la mujer toma un medicamento llamado misoprostol (por lo general en casa) para iniciar las contracciones y completar lo que es, en esencia, un aborto espontáneo inducido artificialmente. Aunque este método de aborto tiene posibles efectos secundarios serios, no requiere que lo realice un doctor, a diferencia de un aborto “quirúrgico” más convencional.
Los defensores del aborto están presionando a la FDA para que afloje sus regulaciones sobre esta práctica, en particular ampliando la ventana de 10 semanas para utilizarla y permitiendo que las mujeres tomen la mifepristona en casa en lugar del contexto clínico. Si se logra esta desregulación, el aborto podría volverse tan accesible como un envío de Amazon Prime. Las mujeres embarazadas podrían descargar una aplicación de telemedicina en su teléfono, platicar con una enfermera practicante, recibir una receta de pastillas abortivas por su celular y tener las pastillas en sus manos en cuestión de días. Este método de entrega del aborto casi podría volver obsoletas las clínicas de aborto, al mismo tiempo que haría el aborto enormemente extendido y accesible.
California: se aprueba la Proposición 14
En el escenario de California, nos angustió profundamente ver que la Proposición 14 se aprobara por un voto estrecho. La Proposición 14 es una medida de bonos de 5,500 millones de dólares (que les costará a los contribuyentes 7,800 millones) para financiar la investigación con células madre que destruye embriones, a través del California Institute for Regenerative Medicine. Esto a pesar de que el CIRM ya se gastó sus 3,000 millones de dólares iniciales sin un solo tratamiento o cura aprobado por la FDA que mostrar. La legislación sigue dando prioridad a los embriones humanos para la investigación, a pesar de la clara evidencia científica de que las células madre embrionarias no son particularmente útiles para la investigación médica. Esta ley es una destrucción desastrosa de vida humana y un desperdicio asombroso de dinero.
Conclusión
En resumen, no podemos ver la elección del 2020 como una victoria. Las probables acciones ejecutivas del señor Biden tendrán un impacto significativo en la regulación y disponibilidad del aborto, de una manera que podría provocar decenas de miles de muertes adicionales, y la situación de California sigue siendo sombría. Sin embargo, las principales metas legislativas de los defensores del aborto quedan frenadas por los próximos cuatro años, y, gracias a la confirmación de Amy Coney Barrett a la Corte Suprema antes de la elección, la Corte tiene una mayoría sólida de juristas originalistas que pueden detener la interferencia proaborto contra los derechos de libertad religiosa, y que pueden ir debilitando Roe para devolverles a los estados la regulación del aborto.