Corrigiendo el sesgo sobre el mandato del HHS y el suicidio asistido en el Fresno Bee de hoy

El Fresno Bee de hoy traía dos notas con un sesgo proaborto bastante preocupante.

La primera, un artículo del New York Times reimpreso en la página 7A, lleva un titular que grita: “La regla de Trump podría restringir los anticonceptivos”. La nota habla de un borrador de un reglamento que la administración Trump está considerando adoptar, el cual daría amplias exenciones morales y religiosas a los empleadores que no quieren cubrir anticonceptivos y pastillas abortivas en los planes de salud de sus empleados. Los reglamentos de la era de Obama, derivados del Affordable Care Act, obligaban a todos los empleadores a ofrecer esa cobertura, aunque muchos (el caso más conocido es Hobby Lobby, una empresa de dueños cristianos) lograron librarse de esos requisitos en los tribunales.

La nota del Times se clava con lujo de detalle en el impacto que el cambio reglamentario tendrá en las mujeres que buscan anticonceptivos, con estadísticas abundantes de cuántas mujeres reciben hoy anticonceptivos por medio de su empleador. Pero no menciona, primero, que muchos de los fármacos en cuestión en realidad terminan con la vida de un niño ya concebido, así que son abortivos, no anticonceptivos; y segundo, la tremenda carga que el reglamento imponía a la libertad religiosa de empleadores judíos, musulmanes, católicos y protestantes que no quieren pagar por servicios que se consiguen por todos lados a bajo costo. Por nuestra parte, esperamos de corazón que el presidente cumpla su compromiso de defender la libertad religiosa y por fin emita este reglamento tan necesario.

La otra nota, en la 6A, se centró en el suicidio asistido, legalizado hace poco en California. El reportaje de la Associated Press informa que 504 personas han usado “fármacos para terminar con la vida” desde junio de 2016. Llama la atención que el autor nunca usa el término “suicidio asistido” en ningún momento.

La nota menciona de dientes para afuera las preocupaciones de los “críticos” que “dicen temer que esta opción lleve a decisiones apresuradas, diagnósticos equivocados y menos apoyo para los cuidados paliativos” (todo lo cual ya ha pasado en otros estados que legalizaron el suicidio asistido). Aun así, termina contando con tono glorioso la historia de Betsy Davis, una mujer con ELA que fue la primera en aprovechar la nueva ley, y lo contenta que está su familia con esta decisión. Es obvio de qué lado quiere el autor que te pongas.

La nota se niega a tocar algunas de las preocupaciones clave que quienes nos oponemos al suicidio asistido desde el lado provida siempre hemos señalado, sobre todo los enormes riesgos que el suicidio legalizado representa para la gente de comunidades de bajos recursos y de minorías, que se verá frente a decisiones difíciles entre cuidados paliativos caros o un suicidio barato. Tampoco menciona la falta de salvaguardas de la ley, su falta de requisitos estrictos de reporte, ni ninguno de sus muchos otros problemas.

En Right to Life of Central California queremos darte los hechos, porque la mayoría de los medios sencillamente no son capaces de cubrir las historias provida de manera plenamente objetiva o informada. ¡Esperamos que sigas apoyando nuestra misión educativa!

Respalda una voz clara por la vida.

Tu apoyo hace posible que Right to Life of Central California siga alzando la voz y haciéndose presente en todo el Valle Central.