Right to Life Radio del 18 de mayo de 2019

En el episodio de esta semana, John Gerardi y Jonathan Keller van contra la corriente al platicar sobre el tema candente de la semana pasada: el acoso del representante estatal de Pennsylvania Brian Sims contra manifestantes provida pacíficos. El representante Sims se grabó en video regañando durante varios minutos a una señora mayor y a varias muchachas adolescentes, y ofreció dinero a quien pudiera identificarlas y publicar su información personal en internet. Compara esto con el incidente de enero después de la March for Life, cuando un grupo de adolescentes miró con extrañeza a un hombre indígena norteamericano, lo que desató una larga historia nacional (y un ataque al supuesto «problema racial» del movimiento provida). Esa historia siguió durante semanas en varios medios de comunicación nacionales. El representante Sims, en cambio, hasta ahora ha salido sin cobertura mediática ni consecuencias por sus acciones. John señala que aquí en lo local, miembros de la protesta de 40 Days for Life se han topado con una hostilidad parecida de parte de hombres a favor del aborto.

La cobertura de los medios, en general, ha decaído de la investigación seria a lo superficial de «leer en voz alta el tuit de alguien más», y hay más espacios para opinar que nunca, mientras los medios quedan en manos de cada vez menos compañías gigantes. Twitter ya antes había prohibido publicaciones provida de Live Action, y les ha aplicado el «shadow ban» a otras cuentas provida. El mes pasado, el senador Ted Cruz cuestionó a un funcionario de Twitter sobre la eliminación en esa plataforma de una cita de la Madre Teresa acerca del aborto. Solo existen unas cuantas compañías de medios, y todas promueven a Planned Parenthood. La mentalidad libertaria de «si no te gusta Twitter, Facebook o Google, haz el tuyo» no es realista. ¿Será coincidencia que las protestas contra el Heartbeat Bill recién aprobado en Georgia estuvieran en tendencia en Twitter durante días, mientras que las leyes de aborto tardío en Virginia y Nueva York pasaron desapercibidas?

John y Jonathan también platicaron sobre el Heartbeat Bill de Georgia, uno de varios proyectos de ley parecidos que se han aprobado o propuesto recientemente en todo el país. Este proyecto prohíbe el aborto una vez que se puede detectar el latido del corazón del bebé, lo cual es posible más o menos a las 5 o 6 semanas de embarazo. Proyectos como este desafían Planned Parenthood v. Casey, que es el fallo que rige el aborto en Estados Unidos. PP v. Casey le da al aborto antes de la viabilidad las protecciones legales más altas posibles, de modo que no se puede prohibir y solo se puede regular de manera mínima. Por eso, cualquier ley que prohíba el aborto antes de la viabilidad, como lo hace el proyecto de Georgia, viola claramente este fallo y de inmediato será apelada y suspendida por orden judicial. Suena a algo malo, pero en realidad es una estrategia necesaria.

Con el cambio en la composición de la Suprema Corte, ahora es el momento perfecto para ver hasta dónde podemos llegar: ¿podemos revocar PP v. Casey? ¿Podemos revocar el fallo final de Roe v. Wade? ¿Podemos llegar a un punto donde cada estado pueda regular el aborto como mejor le parezca? Aprobar estos proyectos de ley, que serán apelados de inmediato, es el primer paso para llevar este asunto ante la Suprema Corte.

Como reacción al proyecto de Georgia, comentaristas como Chris Cuomo de CNN (contra cuya familia John declaró una enemistad de sangre al estilo italiano) le han dado pase libre a la desinformación, como la afirmación de una invitada a favor del aborto de que «cuando una mujer está embarazada, eso que lleva dentro no es un ser humano». Otros comentaristas han argumentado que el «latido fetal» no es un latido de verdad sino «tejido cardiaco que pulsa», lo cual por supuesto es una tontería.
Por último, John y Jonathan platicaron sobre un artículo reciente del New England Journal of Medicine. El Departamento de Salud y Servicios Humanos ha introducido reglas para hacer cumplir las regulaciones del Título X y retenerles fondos a los proveedores de aborto. En respuesta, este artículo propone dejar atrás las clínicas de aborto independientes y, en su lugar, animar a los médicos de atención primaria a administrar la pastilla abortiva. Esto resulta preocupante si se considera junto con otras propuestas de quitarles a los médicos las protecciones de conciencia.

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